Anjaneyasana – Postura de la luna creciente

Postura de la luna creciente

Esta asana es de las que ayuda a conseguir uno de los objetivos más importantes del yoga: la vitalidad de la columna vertebral.

La postura de la luna creciente debe su nombre a que la posición que adopta el cuerpo durante su ejecución es similar a la de la luna creciente, o decreciente, dependiendo del lado hacia el que se incline la espalda. La Anjaneyasana es una postura bastante completa, pero no deja de ser compleja, por eso te recomendamos practicarla cuantas veces sea necesario hasta que perfecciones la técnica.

Beneficios de Anjaneyasana en yoga

  • Fortalece los músculos de la espalda y las piernas.
  • Mejora el funcionamiento del sistema digestivo.
  • Desarrolla el equilibrio corporal.
  • Estimula la flexibilidad de casi todo el cuerpo.
  • La espalda se hace más flexible, saludable y mejoran sus dolencias.
  • Fortalece los brazos.
  • Tonifica los músculos abdominales.
  • Incrementa la agilidad.
  • Quema grasa y aumenta la masa muscular de los glúteos.
  • Ayuda a coordinar mejor los movimientos del cuerpo.
  • Permite coordinar cada movimiento con la respiración.
  • Alivia el estrés y ofrece paz mental.

Cómo hacer la postura de la luna creciente

 

  • Siéntate en el mat adoptando la postura del diamante.
  • Arrodíllate con la pierna izquierda hacia adelante y las manos descansadas sobre tus rodillas. Relaja los músculos de todo el cuerpo, pero sobre todo los de los hombros.
  • Comienza a inclinar lentamente el tronco hacia adelante al tiempo que estiras la parte de atrás de tu pierna derecha. Busca apoyo e tu pierna izquierda.
  • Mantén la cadera relajada hacia abajo y la planta del pie completamente en el suelo.
  • Toma una respiración profunda y estira los brazos hacia atrás de la cabeza, arquea tu espalda y mira hacia el cielo. Mantén las palmas de tus manos unidas y permanece en la asana 30 segundos aumentando cada vez más la flexión de la columna con el ritmo de tu respiración.
  • Regresa a la posición inicial lentamente y repite del otro lado del cuerpo.
  • Si tienes lesiones en la espalda o en cualquier articulación, evita realizar esta asana y convérsalo con tu maestro yogui.

 

 

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